Lucha contra el terrorismo comunista durante los años 40 y 50 (V)

Partida realmente cruel fue la de los hermanos José y Manuel Méndez Jaramago (a) “Manco de Agudo” y “Manolín” ó “Almendrillero”, respectivamente, cuyas actividades comenzaron en 1941, llegando a tener en su haber, además de algún asesinato, la violación múltiple de alguna que otra mujer de las que se topaban en el campo.

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En la zona Centro.-

A diferencia del Levante, aquí la cantera de terroristas no vino prioritariamente de Francia por la gran distancia que la separaba de dicha frontera, así como por no existir la necesaria continuidad geográfica, lo que dificultaba la infiltración, haciéndola, al tiempo, muy peligrosa.

Para la zona Centro el PCE intentó en un primer momento utilizar como vía de penetración Portugal, pero dichas intenciones fracasaron de inmediato porque el régimen de Salazar no lo permitió –al contrario de lo que pasó con Francia al menos hasta 1950– y porque resultaba muy complejo llevar a los terroristas desde América –o desde Francia– a Portugal por vía marítima. Así pues, la cantera de terroristas para la zona Centro hubo de buscarse en ella misma, bien en los comunistas que habían quedado diseminados por sus ciudades y pueblos o bien de los confinados en campos de trabajo; como el de la pequeña localidad de Valdemanco, al norte de Madrid, entre La Cabrera y Bustarviejo, muy cerca de la N-1, en el que, como en otros y en contra de lo que hoy se afirma, los presos gozaban de un régimen de relativa libertad, siendo escasos los funcionarios que los vigilaban, lo que permitió que no fueran pocos los que escaparan; incluso en el campo citado funcionó durante mucho tiempo una célula comunista encargada de facilitar las fugas, por ejemplo, la de treinta de los internados el 7 de Mayo de 1945 los cuales, tras concentrarse en Bustarviejo, fueron trasladados a lugares seguros en los que tras ser instruidos pasaron a engrosar las partidas terroristas de la zona.

La primera fase en esta zona se caracterizó, como en otras, por la escasa actividad de las partidas que se iban creando, así como por su descoordinación, lo que no impidió que, en lo que a Madrid capital se refiere, se llevaran a cabo algunas acciones de las que destacamos dos:

Cmte. Isaac Gabaldón

* El asesinato el 29 de Julio de 1939, en Talavera de la Reina, del Comandante de la Guardia Civil Isaac Gabaldón Irauzun, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y máximo encargado del “Archivo de Masonería y Comunismo” –que agrupaba los documentos recopilados por los nacionales durante la guerra sobre tales organizaciones–; con él fallecieron su hija de 18 años y su chófer que iban en el vehículo. Como reacción por tal atentado terrorista, y gracias a las investigaciones realizadas, la Policía detendría a principios de Agosto a José Pena Brea, de 21 años de edad, miembro de las JSU, así como a varios militantes comunistas más.Sometidos los detenidos menos importantes a juicio sumarísimo fueron condenados a pena de muerte por “…adhesión a la rebelión…” 43 hombres y 13 mujeres –éstas son las que en la actualidad la calumniosa “memoria histórica” ha bautizado como “las trece rosas” tachándolas de inocentes– cumpliéndose la sentencia el 4 de Agosto.

Heriberto Quiñones González

* A finales de 1941 se detendría en plena calle de Alcalá de Madrid a Heriberto Quiñones González –su nombre real era Delfín Granowdiski, ruso originario de Besarabia que estaba en España desde 1930 como agente de la Komintern, quien, detenido al finalizar la guerra, se hallaba en libertad ya en Abril de 1941 al beneficiarse del indulto que en ese mes dejara en libertad a 40.000 presos–, más al arquitecto valenciano Carlos Llorens, lográndoseles incautar abundante e importantísima documentación sobre los pasos dados para reconstruir las estructuras del PCE en el interior de España. Junto a Quiñones figuraban en su partida sus ayudantes Luis Sendín y Ángel Cardín. Los tres, dada su importancia, fueron sometidos a un juicio ordinario que se alargaría hasta terminar con su ejecución en Octubre de 1942. Quedaba pues desmantelada el primer intento del PCE por crear una infraestructura estable en España.

Jesús Larrañaga
Jesús Carreras

* El envío, a finales del verano de 1941, a través de varios países iberoamericanos, de un primer grupo de activistas formados en Moscú cuya misión era la de servir de avanzadilla de otros que debían seguirles en breve, los cuales debían crear en la capital española una nueva infraestructura organizativa una vez que la de Quiñones había sido desmantelada. Sin embargo, el asunto acabó enseguida en rotundo fracaso, toda vez que los seis terroristas del grupo, más su jefe, Jesús Larrañaga Churruca, eran descubiertos por la Policía, juzgados en Consejo de Guerra y ejecutados en Enero de 1942; asimismo lo fue Jesús Carreras Olascoaga en 1945 que había sustituido a Quiñones y también había sido detenido.

En lo que al campo se refiere hay que señalar que al término de la guerra habían quedado en los Montes de Toledo algunos “huidos”, antiguos miembros de las unidades rojas que habían servido en aquella zona. De forma muy rudimentaria, y con la única intención de sobrevivir y escapar a la captura, se organizaron varias partidas de terroristas cuyas actividades se centraron sólo en el merodeo para poder comer y esconderse. Dichas partidas no obedecían consignas del partido, con cuya dirección no tenían contacto, organizándose sobre la base de la amistad entre sus integrantes, agrupados en torno a aquel de ellos que poseía mayor personalidad o ascendiente sobre los demás; lo que no evitó las disputas internas que dieron al traste con alguna de las partidas, pasando sus miembros a integrarse en otras.

Jesús Gómez “Quincoces” (De joven cumpliendo el servicio militar)

De ellas la más estable fue la dirigida por Jesús Gómez Recio (a) “Quincoces”, que se había fugado de la cárcel, dedicándose entre 1939 y 1944 a los atracos en casas aisladas cerca de pueblos pequeños, estando compuesta por unos quince terroristas, contando poco a poco con una relativamente sólida red de enlaces y colaboradores. En 1942 se conseguiría desarticular una de ellas deteniéndose a 45 personas en Aldeanueva de San Bartolomé (Toledo), pueblo del que “Quincoces” había sido alcalde socialista durante la II República. En Marzo de 1944 la partida perdía a dos de sus componentes en un encuentro con la Guardia Civil en Santa Quiteria (Ciudad Real). Tras el descalabro sufrido “Quincoces” permanecería huido para rebrotar con fuerza en 1945, de cuyas andanzas daremos cuenta más adelante.

Otra partida de esta fase fue la de Eugenio Sánchez-Gabriel Estéban-Manzanares (a) “Rubio de Navahermosa”, que llegó a contar con dos docenas de terroristas, cuya trayectoria fue muy similar a la anterior, bien que de más corta vida pues además de que algunos de ellos la abandonarían para formar su propia partida, “Rubio de Navahermosa” terminaría siendo abatido en Abril de 1942 por la Guardia Civil.

Joaquín Ventas “Chaquetalarga”

A partir de 1942 surgió la partida de Joaquín Ventas Cintas (a) “Chaquetalarga”, que inicialmente se formó con varios fugados de la cárcel, como lo era él mismo, cometiendo su primer asesinato en Noviembre de dicho año. La partida creció al absorber a varios terroristas de otras –a principios de 1943 se les uniría la amante de “Chaquetalarga”–, dedicándose sobre todo a los atracos. Como uno de los hechos más reprobables de esta partida, y del terrorismo comunista en general, está la violación múltiple de una joven por parte de siete de sus componentes el 21 de Octubre de 1944.

Honorio Molina Merino

Otra partida similar a la anterior, compuesta por una veintena de terroristas, fue la dirigida por Honorio Molina Merino (a) “Comandante”, cuyas acciones fueron muy parecidas, incluyendo el asesinato de un joven de dieciocho años cerca de La Guardia, en los Yébenes (Toledo).

José Méndez “Manco de Agudo”

Partida realmente cruel fue la de los hermanos José y Manuel Méndez Jaramago (a) “Manco de Agudo” y “Manolín” ó “Almendrillero”, respectivamente, cuyas actividades comenzaron en 1941, llegando a tener en su haber, además de algún asesinato, la violación múltiple de alguna que otra mujer de las que se topaban en el campo. El padre y la hermana de los dos citados terroristas llegaron a formar parte de la partida, bien que fueron abatidos por la Guardia Civil al poco de haberse incorporado a ella, lo que provocó un considerable aumento de la crueldad de la partida arreciando las palizas a labradores solitarios acusándoles de colaborar con las fuerzas del orden y más aún las violaciones múltiples de las esposas de los propietarios de las casas de labranza en las que robaban.

Pedro José Marquino “Francés” (De joven cumpliendo el servicio militar)

A partir sobre todo de 1943 se muestra muy activa la partida de Pedro José Marquino Monje (a) “José Díaz” y “Francés”, formada en su inicio también por fugados de las cárceles extremeñas de Castuera y Don Benito, que llegaría a contar con cerca de medio centenar de integrantes, cometiendo numerosos atracos y algunos asesinatos. Con el tiempo logró disponer de una buena red de colaboradores en varios pueblos de la provincia de Cáceres en su límite con Toledo. El 2 de Enero de 1944 el “Francés” llevó a cabo la “toma” de Retamosa de Cabañas (Cáceres), donde hizo “prisioneros” a cincuenta de sus vecinos a los que robaron todo lo que tenían, tras de lo cual asesinaron a uno de ellos que no pudo entregarles todo el dinero que consideraron los terroristas que debía poseer. Una particularidad de esta partida fue contar entre sus miembros con varias mujeres, hermanas o amantes de los terroristas que la integraban, las cuales participaban en sus acciones. En Agosto de 1944 la partida intentó el secuestro del párroco y el hijo del médico de Huerta del Cura (Toledo), pero debieron dejarles libres al verse perseguidos por los vecinos que reaccionaron con rapidez y decisión ante tamaño atropello. No terminaría el año sin que cometieran vario asesinatos.

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Como en otros casos, los descoordinados pasos de la primera fase del terrorismo comunista en la zona Centro iban a acabarse con la segunda de dichas fases, una vez que la dirección del partido en Francia decidió tomar las riendas y organizar y controlar las actividades terroristas en ella; en la cual, además, se ubicaba Madrid, que seguía siendo el punto de referencia nunca olvidado del comunismo español. Para lo anterior, el PCE iba a utilizar a diversos activistas que habían ido llegando a dicha capital desde finales de 1943, labor de infiltración que se había incrementado conforme avanzaba el año 1944, una vez la II Guerra Mundial tocaba a su fin.

Jesús Bayón “Comandante Carlos”
Dionisio Tellado “Mario de la Rosa”

Primeros organizadores de la estructura del PCE en la capital española fueron José Isaías Olaizola (a) “Fermín”, que llegó procedente de Argentina; José Antonio Llerandi Segura (a) “Julián”, cuya madre residía en Ávila en cuyo domicilio se escondió por algún tiempo; Jesús Bayón González (a) “Comandante Carlos” quien, condenado a muerte, se había fugado de la cárcel y había llegado a ser miembro del Comité Central del PCE, y Dionisio Tellado Vázquez (a) “Mario de Rosa”, antiguo componente del Comité Provincial de Madrid, quien tras pasar tres años en la cárcel había sido puesto en libertad condicional, circunstancia que aprovechó para pasar a la clandestinidad. Los cuatro fueron los organizadores de la que inicialmente se denominó “Agrupación de Extremadura-Centro”, más tarde “Ejército Guerrillero de la Zona Centro” y después “Agrupación Guerrillera de la Zona Centro”.

Sanz Prades “Paco el catalán”

Además de los citados, formarían también parte de esta primera dirección del terrorismo en la zona Centro: Fernando Bueno Savaro (a) “Cuater” y Pedro Sanz Prades (a) “Paco el catalán”. El primero procedía de la UGT, había sido reclutado por el PCE en los campos de concentración franceses y, tras algún tiempo en América, había sido infiltrado en España donde, por un defecto en la documentación falsa que portaba, había pasado diez meses en la cárcel, tras de lo cual el partido lo puso en contacto con el “Maquinista” pasando a formar parte de la estructura clandestina en Madrid. Al segundo le sorprendió el Alzamiento de Sargento de Artillería en Madrid, terminando la guerra de Comandante del ejército rojo. Huido a Francia, había vuelto a España a través de Andorra; se mostraría siempre muy activo, organizando numerosas reuniones en los Montes de Toledo para preparar y coordinar actividades terroristas.

Lo primero que hicieron los ya citados fue organizar una reunión en las cercanías de Mijares (Ávila), en la Sierra de Gredos, a fin de tomar contacto con los jefes de las partidas dispersas que venían actuando. Para tal cita les fue esencial contar con la activa colaboración del ya citado Isaías Jiménez Utrilla (a) “Maquinista”, fanático comunista que tras permanecer dos años y medio en la cárcel había sido puesto en libertad, pasando a trabajar como maquinista en la línea Madrid-Cáceres, lo que le permitió poder transportar a los asistentes a la reunión con gran facilidad. En ella se abordó la estructura de las partidas terroristas, la coordinación de sus atentados y demás actos y, cómo no, su organización política, así como las labores de proselitismo y adoctrinamiento que debían realizarse y las posibles “agrupaciones” a crear; bien entendido que la “zona centro” se prolongaba hasta la frontera portuguesa, la cual se pensaba utilizar como punto de infiltración de terroristas que debían llegar desde América o Francia a la nación vecina para después pasar desde ella a la nuestra, como ya dijimos. También fueron redactados dos documentos titulados “Condiciones que debe reunir todo buen guerrillero” y “Código de disciplina del guerrillero” donde se establecían diversas normas de conducta a seguir por los futuros terroristas. Incluso, poco después, Llerandi, en su calidad de “orientador político”, compondría un pretendido himno para los “guerrilleros” de la zona.

Ramón Guerreiro Gómez “Julio”

A principios de 1945 surgía la primera organización elaborada por Bayón (a) “Comandante Carlos”, quien creaba la “1ª Agrupación de Extremadura del Ejército Guerrillero del Centro”, que subdividía en tres Divisiones: la 12ª, a cuyo frente colocaba a Marquino Monje (a) “Francés”; la 13ª, dirigida por Ventas Cintas (a) “Chaquetalarga” y la 14ª cuya jefatura daba a Gómez Recio (a) “Quincoces”. Cada División constaba de tres “brigadas” y cada una de ellas de dos “guerrillas”. El total de terroristas de esta “1ª Agrupación” era de 115. Más adelante se crearía una “2ª Agrupación” a cuyo frente se puso a Ramón Guerreiro Gómez (a) “Julio”, que había sido Comandante del ejército rojo durante la guerra y se había fugado del penal de Santa María, en Madrid.

Adolfo Lucas Reguilón “Severo”

Junto a las anteriores se conseguía poner bajo control comunista a una activa partida terrorista compuesta por una veintena de miembros que hasta la fecha actuaba por libre, dirigida por Adolfo Lucas Reguilón (a) “Severo”, que había sido maestro, condenado a pena de cárcel al terminar la guerra por sus actuaciones en ella, había quedado en libertad en 1943 decidiéndose a formar su partida tras ser detenido un pariente cercano que era miembro del Comité Provincial del PCE, lo que le llevó a considerar como mejor opción la de “luchar por la causa” desde el monte. La partida de “Severo”, cuya zona de actuación preferente era la Sierra de Gredos, realizaría sus mayores actos en Abril de 1945 al “tomar” dos localidades, la de Escarabajosa (Segovia), el día 3, y la de Candeleda (Ávila), el día 15, asesinando en ellas a los respectivos jefes de Falange. De todas formas “Severo” terminaría a los pocos meses actuando de nuevo por libre al margen de la dirección del PCE al surgir graves discrepancias políticas. De cómo este terrorista dirigía su partida hay una referencia interna de gran interés en la que la dirección del PCE en Madrid manifestaba “…Hay jefes, como “Severo”, que son el “ordeno y mando”, llegando… a exigir de los guerrilleros que le traten de usted, que le saluden, racionar la comida, obligándoles a que firmen un papel  como que están de acuerdo con él y sus métodos; amenazándoles con la expulsión de las filas guerrilleras si no acatan sus órdenes; trazar operaciones sin previa información y sin admitir la opinión de los guerrilleros que van a realizarla, exigiéndoles se cubra el objetivo aunque sea imposible; trazar y publicar fantásticos proyectos que no son realizables; informar a la superioridad de hechos que no se han realizado y de cosas que no existen; informar de estas cosas falsas a las masas, que sólo sirven para desorientar y confundir…”.

Sin duda, y a pesar de existir diferencias internas –como por ejemplo la tendencia del “Francés” a ir por libre, lo que le llevaría con el tiempo a reservarse al norte de Plasencia su propia zona de actuación–, la organización creada impulsó la eficacia del terrorismo en la zona, proliferando los atracos y más aún los secuestros –especialidad sobre todo del “Francés”–, destacando entre 1945 y 1946, entre otros muchos, los realizados en varias localidades de Cáceres como fueron el de la hija del alcalde de Campillo de Deleitosa por la que obtuvieron 28.000 pesetas; el de un vecino de Navaconcejo logrando 47.000; por la hija de la tabernera de Aceituna cobraron un botín de 69.000; por otro vecino de Valdeobispo consiguieron 30.000; en Montehermoso obtuvieron 20.000 pesetas y, el más lucrativo, por el propietario de una finca de Navalmoral de la Mata se hicieron con un botín de 100.000 pesetas.

Destacamento de la Guardia Civil recorriendo los MOntes de Toledo.

Tales actos, unidos a otros muchos, no les salieron gratis a los terroristas. En esta zona se dieron numerosos encuentros con la Guardia Civil que, aunque cortos y de escasa entidad, no hubo uno que no acabara con algún terrorista abatido. Junto a lo anterior, el descubrimiento, asalto y destrucción de varios campamentos trajo consigo que las partidas estuvieran siempre sometidas a mucha presión al saberse seguidas de cerca por la Guardia Civil. Tal hecho dificultó sobremanera su vida, obligándoles a moverse constantemente, así como a vivir en un persistente e insoportable estado de alarma y desconfianza que provocó que no pocos de los terroristas se entregaran, prefiriendo hacer frente a sus responsabilidades que continuar en lo que era un sin vivir. La consecuencia fue que las partidas fueron reduciendo sus efectivos y su capacidad, obligando en un momento dado a sus jefes a preocuparse más por sobrevivir y escapar que por actuar. El “Francés” fue abatido en Julio de 1946 en las cercanías de la localidad de la Serradilla (Salamanca) cuando se dirigía, junto con otros dos, a contactar con uno de sus enlaces, topándose con la Guardia Civil que les estaba esperando. Por su parte, el escondite de “Quincoces”, ubicado en la Sierra de Altamira, en la localidad toledana de Valdelacasa del Tajo, fue localizado gracias la detención de otro terrorista, lo que permitió a la Guardia Civil presentarse por sorpresa en el lugar y abatir, tras la oportuna refriega, a dicho jefe junto con los dos que le acompañaban. Sólo “Chaquetarga” conseguiría, en Agosto de 1947, pasar a Francia para no regresar más.

Diversas clases de pistolas intervenida a terroristas.

Por lo que respecta a la provincia de Ciudad Real, el terrorismo en ella fue en general desorganizado debido a que las partidas que actuaron allí procedían la mayoría de las veces de Córdoba y Jaén, pasando a Ciudad Real en busca de cierta seguridad y descanso cuando se sentían acosadas en Andalucía, por lo que sus actuaciones en la provincia manchega fueron más bien circunstanciales. Al frente de la que se denominó “2ª Agrupación de la Zona Centro” se colocó, como dijimos, a Manuel Guerreiro Gómez (a) “Julio”, que por lo anterior, tuvo serios problemas para poner orden y coordinación entre ellas. Hubo, como en otros casos, no obstante, una estructura dividida en “Divisiones”, cada una de la cuales contaba con tres “guerrillas”, compuesta cada una por entre seis a ocho terroristas, contándose unas veinte, lo que supuso al rededor de entre 120 y 160 terroristas; no obstante lo cual, muchas veces, por razones de seguridad, vivían y actuaban en grupos reducidos de cuatro hombres o, incluso, por parejas.

Además de los consabidos robos de poca monta, que fueron como en otros lugares constantes, destaca el atraco efectuado en Septiembre de 1945 a la sucursal de Banesto de Puertollano con un botín de 250.000 pesetas, así como, pocos días después del anterior, el asalto al furgón del correo del expreso Madrid-Badajoz, también a su paso por Puertollano, en el que lograron hacerse con las cajas que contenían la recaudación de los fondos de RENFE; uno de los autores de tal hecho, apodado “Labija”, sería abatido al poco una vez que fue detectada su presencia en el barrio de Tetuán de Madrid donde se escondía, bien que en el enfrentamiento hubo que registrar la muerte de dos guardias civiles.

Para 1947 el declive del terrorismo en la Zona Centro era evidentísimo, quedando pocos terroristas activos; y aun éstos dedicados más a sobrevivir y escapar que a actuar. Entre ellos permanecían en libertad Honorio Molina Merino (a) “Comandante” y José Méndez Jaramago (a) “Manco de Agudo”, quienes ahora actuaban juntos, dedicándose a pequeños robos en casas de labranza aisladas con el único objeto de conseguir alimentos o algo de dinero. No obstante lo cual, en Agosto de 1948 secuestraban a tres vecinos de Navas de Estena, enviando a uno de ellos al pueblo para gestionar el rescate de los otros dos que se llevaron consigo durante varios días hasta que, al escaparse uno de ellos, los terroristas consideraron que el golpe había fallado y optaron por asesinar al que les quedaba, un joven de 18 años al que ataron a un árbol en un paraje tan recóndito y apartado que su cadáver no fue descubierto hasta varios años después.

Reyes Saucedo “Parrala” (Cumpliendo el servicio militar)

Tras la detención de varios enlaces y diversas pesquisas, la Guardia Civil conseguía enterarse de un lugar en la Sierra del Carrizal, cercano a la localidad de Retuerta del Bullaque, donde los terroristas utilizaban para descansar. Tras un mes de vigilancia y el correspondiente enfrentamiento armado, el 12 de Marzo de 1949 se conseguía abatir al “Comandante”, al “Manco de Agudo” y a Reyes Saucedo Cuadrado (a) “Parrala” que llegaban al lugar con el propósito de ocultarse tras haber fracasado en un intento de secuestro. Su muerte supuso la total erradicación del terrorismo en Toledo y en la zona de Ciudad Real, Cáceres y Badajoz lindante con ella.

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En la provincia de Albacete el lugar preferido por los terroristas para actuar fue la Sierra de Alcaráz, especialmente entre las localidades de Villanueva de los Infantes, Orcera y Alcaráz. A ello se vio en parte obligado el PCE por el acoso a que venía siendo sometido por las fuerzas del orden en Madrid, así como por servir dicha zona de paso y enlace hacia Levante; también al hecho de poder contar en dicha provincia con bastantes activistas pues, no en balde, fue zona roja hasta el mismo final de la guerra y en ella habían quedado no pocos militantes encubiertos a la espera de instrucciones.

De 1939 y hasta medidos de 1942 sólo hubo en Albacete alguna partida, muy reducida y poco activa, autora de algunos robos, enseguida desarticulada. En Julio de dicho último año se detenía en la localidad de Villarrobledo a dos terroristas que se creía estaban exiliados en Francia, de los que se conocía sus andanzas durante la guerra, pesando sobre ellos varios asesinatos, entre otros el del párroco de Santa María del Campo, catorce vecinos de Socuéllamos y un guardia municipal de Villarrobledo; además de ellos fueron detenidas ocho personas que les prestaban apoyo, todo lo cual llevó a la Guardia Civil a pensar que en la provincia existía ya una infraestructura terrorista de cierto nivel. De todas formas no sería hasta finales de 1943 cuando comiencen a organizarse siguiendo instrucciones llegadas de la dirección del partido en Madrid.

Alfonso Ortiz Calero “Magro”

Pero realmente, y coincidiendo con el inicio de la segunda fase terrorista, será a principios de 1945 cuando surjan las primeras partidas de cierta envergadura dirigidas por Alfonso Ortiz Calero (a) “Magro” y “Vicente” y la que formaría José Sahuquillo Rueda (a) “Tarzán”, lugarteniente de aquél.

Además de los consabidos robos, “Magro”, para hacerse valer ante la dirección del PCE, lleva a cabo en Septiembre de 1945 un sonado atraco en la persona del propietario de una importante finca del término municipal de Villarrobledo, consiguiendo un botín de 200.000 pesetas; bien que a costa de ser descubiertos y detenidos dos de sus colaboradores en dicho pueblo, logrando huir al monte otros dos.

Partida de terroristas de la zona centro.

Tras dicho éxito, la dirección del partido en Madrid se fija en la zona y envía a ella a Molina Merino (a) “Comandante Carlos” para que la organice e impulse, quien nada más llegar convocó una reunión a finales de Octubre en el Monte Córdoba, cercano a Villarrobledo, a la cual acudió acompañado de otros terroristas de Madrid, todos ellos con amplio historial delictivo y criminal durante la guerra. De la reunión salió la creación de la denominada “6ª Agrupación de Guerrilleros de Extremadura-Centro”, integrada por tres “guerrillas”, al frente de la cual se colocó “Magro”. A partir de ese instante los terroristas, impulsados por la importancia que se les había otorgado, se lanzaron a una larga serie de robos, algunos de los cuales acabaron mal para ellos. A comienzos de 1946, “Comandante Carlos” convocaba otra reunión, esta vez en las cercanías de la localidad de El Provencio, en la que se llevaron a cabo varios reajustes, tras de lo cual volvió a sus quehaceres al frente de la “1ª Agrupación”.

Como había hecho en su momento, “Magro” decidía llevar a cabo una nueva acción de envergadura que le diera renombre dentro del partido, al tiempo que atemorice a los lugareños de su zona de actuación. El 4 de Febrero de 1946 una partida se presentaba en El Fraile, del término municipal de Villarrobledo, y perpetraba el robo de alimentos y una mula, lo cual, como preveían los terroristas, puso en alerta a los tres únicos guardias civiles que formaban la plantilla de la zona, los cuales salieron en su persecución. Cuando los guardias llegaron al caserío El Calaverón, del término municipal de El Póker, los terroristas les estaban esperando emboscados, abriendo fuego contra ellos matándolos; el lugar de la emboscada no había sido elegido al azar, pues tras las correspondientes investigaciones se descubrió la existencia de una amplia red de colaboradores que quedó desmantelada una vez se detuvo a la práctica totalidad de sus integrantes, 79 vecinos, casi la totalidad de la citada pedanía. otros hechos destacados de “Magro” serían la colocación en Noviembre de varios artefactos explosivos en la vía férrea Madrid-Valencia logrando averiar una locomotora y un vagón del expreso que cubría dicha línea.

Cecilio Martín Borja “Timochenko”

No obstante lo anterior, la dirección del partido en Madrid no quedó contenta con la forma como “Magro” dirigía la agrupación, motivo por el cual envió como refuerzo a Cecilio Martín Borja (a) “Timochenko”, fanático comunista que durante la guerra había sido chequista, sobre el que pesaban varios crímenes, quien se había fugado en 1943 de la cárcel de Alcalá de Henares. Nada más llegar, “Timochenko” celebra una nueva reunión con los más significativos terroristas de la zona y procede a reorganizar las partidas, comenzando por el nombre de la agrupación que pasó de denominarse “5ª Agrupación de Guerrilleros del Centro”. No obstante lo cual, poco logra porque los reveses sufridos por los terroristas han venido siendo continuos, escaseando tanto los hombres como los ánimos.

Lo único positivo que consiguió “Timochenko” fue lograr la colaboración de una activa partida que venía actuando en la Sierra de Alcaráz dirigida por Antonio Hidalgo López (a) “Atila”, que disponía de una sólida red de colaboradores, así como de bastantes terroristas. Como primera misión, “Atila” fue encargado de llevar a cabo, en Octubre de 1946, el atraco de los pagadores de la empresa “Ferrocarriles y Construcciones ABC” a los que asaltaron en la carretera de Albacete a Úbeda consiguiendo un botín de 64.600 pesetas; el golpe falló en parte, pues sólo encontraron a uno de los pagadores, ya que el otro había adelantado su horario salvándose de ser atracado, motivo por el cual el botín fue también menor. En ese mismo mes uno de los integrantes de la partida de “Atila”, Sebastián Moya Moya (a)“Chichango”, procedía a “ajusticiar”, es decir, a asesinar, a dos guardas a los que acusó de haber colaborado con la Guardia Civil; este mismo individuo, poseedor de por fuertes instintos criminales, asesinaría a su propia tía, vecina de Villarrobledo, tras citarla a través de una nota que le hizo llegar secretamente, procediendo a disparar contra ella nada más verla aparecer en el lugar convenido.

Patrulla de la Guardia Civil deteniendo a un terrorista.

En Marzo de 1947 “Atila” lleva a cabo la “toma” de la localidad de Cotillas, obteniendo de sus vecinos un botín de 35.000 pesetas, lo que provocó que la Guardia Civil, ayudada por el Somatén local, montara una amplia batida consiguiendo dar alcance a la partida en un cortijo de la localidad de Salobre. Cercado el lugar, se produjo el correspondiente enfrentamiento armado en el que resultaron muertos todos los terroristas, cinco en total, entre ellos “Atila”, así como un guardia y heridos dos somatenistas; dos terroristas de dicha partida que no estaban en el lugar serían, uno, abatido días después, y el otro detenido.

Para mediados de 1947, tras haber sido desarticulada la infraestructura comunista que operaba en Albacete capital, las partidas que actuaban en la provincia quedaron prácticamente desechas, provocando la desmoralización entre sus integrantes, lo que trajo como consecuencia la entrega de varios de ellos de cuyas informaciones se consiguió a su vez la desarticulación de las redes de apoyo en la provincia de Cuenca, deteniéndose a 144 personas. Nuevas detenciones y numerosas informaciones llevaron a la Guardia Civil a poder emboscar a varios terroristas de las partidas disueltas que ya sólo buscaban escapar como mejor podían, de todo lo cual resultaron numerosos terroristas abatidos.

Armamento que portaba “Timochenko” en el momento de ser abatido.

Como consecuencia de un golpe de suerte, iba por fin a finiquitarse todo rastro de terrorismo en Albacete. En Septiembre de 1947 fue requerida la presencia de la Policía en un bar de dicha capital, debido a los escándalos que montaba un individuo totalmente ebrio. Presentados unos agentes, al identificar al personaje le encontraron encima una pistola, lo que llevó a su inmediata detención, averiguándose que se trataba de José Díaz Estévez (a) “Piti”, integrante de la partida de “Timochenko”. Con la información que suministró se pudo asaltar una vivienda en donde se escondía la plana mayor de aquél, dándose muerte a dos de sus más cercanos colaboradores y deteniéndose a otro, logrando escapar uno. Poco después, en Tomelloso, se lograba abatir a dos terroristas más –a costa de un guardia civil muerto– y detener a otro cuyas informaciones llevaron por fin a dar con el escondite de “Timochenko” quien, junto con otro, se escondía en casa de su amante en la calle Gravina de Madrid, domicilio que se asaltaba el 21 de Octubre, resultando abatidos los dos terroristas y la joven que, armada con una pistola, también hizo frente a la Guardia Civil; uno de los tres guardias que participó en el hecho resultó herido.

Los pocos y aislados terroristas que aún quedaban en aquella zona irían cayendo o siendo detenidos a lo largo de 1948, incluido “Chichango” que lo sería en Valencia

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Jesús Bayón “Comandante Carlos”

El 12 de Septiembre de 1946 las fuerzas del orden asestaban un golpe mortal al terrorismo comunista en la zona Centro al conocer que dos de sus máximos dirigentes, los tantas veces nombrados José Antonio Llerandi Segura (a) “Julián” y Jesús Bayón González (a) “Comandante Carlos”, se ocultaban en una hacienda cercana a Talavera de la Reina; el hecho fue fortuito, pues se supo tras encontrar en un registro una carta dirigida por “Julián” a su madre, que vivía en Ávila, en la que le decía “Si hay alguna carta para mí o me escribes, dirígete a Juan Aznar, huerta Machuca, estación de Talavera de la Reina, y dentro otro sobre que diga para “Julián” que es el nombre que uso”. Dispuesto el correspondiente servicio en la huerta citada, se dio con el escondite de los dos terroristas, que estaban en compañía de otros dos más. El resultado del enfrentamiento fue la muerte del “Comandante Carlos” y otro, la detención de “Julián” y la fuga del cuarto terrorista allí presente. La captura de “Julián” llevó a la inmediata detención de José Isaías Olaizola (a) “Fermín”, otro de los máximos dirigentes terroristas de la zona Centro.

Tras lo anterior, y otras investigaciones derivadas de dichos acontecimientos, la Policía lograba dar con el “cuartel general” del PCE en la capital madrileña, un chalet en Ciudad Lineal donde la dirección del partido tenía instalada una emisora de radio que manejaban un ruso y su mujer, ocupándoseles además gran cantidad de propaganda preparada para su distribución. Asimismo se supo que hacía poco tiempo había estando en el lugar, donde habitualmente celebraba sus reuniones el Comité Central del PCE en Madrid, Felipe Delage, que era consejero del Comité Central del PCE en Francia, quien había visitado en Madrid en misión de supervisión; Delage había sido en la batalla del Ebro comisario político de Juan Modesto Guilloto, uno de los máximos jefes militares rojos en dicha batalla.

Sanz Prades “Paco el catalán”

Tras tamaños descalabros, se hizo cargo de la zona Centro, Pedro Sanz Prades (a) “Paco el catalán”, quien procedió a denominarla “Federación de Agrupaciones Guerrilleras de la Zona Centro”, estructurándola en las siguientes “agrupaciones”: Albacete; Ciudad Real; Extremadura; Gredos; Guadarrama y Madrid. De toda formas, y como puede comprenderse, los nombres poco respondían a la realidad debido al acoso a que en estos momentos eran ya sometidos por las fuerzas del orden los pocos terroristas que iban quedando.

Juan Sanz Pascual “Félix”

La “Agrupación de Madrid”, al frente de la cual se situó a Juan Sanz Pascual (a) “Félix”, lograría, entre Octubre de 1946 y Febrero de 1947, cierto protagonismo. En tan corto periodo de tiempo, además de varios atracos a establecimientos, unos exitosos y otros fracasados, asesinaron a un sereno en la calle Jaén por haber colaborado, en el cumplimiento de su deber, con la Policía en la localización de los terroristas que habían atracado a los pagadores de la constructora “Huarte y Cía.” que transportaban las nóminas de los obreros del estadio de Chamartín; también “ajusticiaron” a uno de la partida, de apodo “Narciso”, poco antes de que se entregara a la Policía. Más execrable fue el asesinato de dos guardia civiles en la calle Batalla de Brunete, cuando ambos salían del acuartelamiento que la Benemérita poseía –y aún posee– en la calle Batalla del Salado, para lo cual habían previamente robado un coche, así como unos subfusiles del Cuartel General del Ejército sito en la Plaza de Cibeles, esto último gracias a la colaboración de un soldado allí destinado.

Asimismo, con la colaboración de la célula comunista que seguía funcionando en el campo de trabajo de Valdemanco, “Félix” y dos más se hicieron a principios de Diciembre de 1946 con 200 kilos de dinamita de la que se utilizaba para mejoras en la vía ferroviaria Madrid-Burgos. Cuando regresaban a Madrid, fueron interceptados por una pareja de la Guardia Civil que procedía a una identificación rutinaria, la cual, a pesar de considerar los papeles en regla, sospecharon, exigiendo poder ver la carga del vehículo, momento en el que cayeron asesinados por los terroristas que, en su huida, volvieron a toparse en Manzanares el Real con otra pareja de la Guardia Civil cuyo alto desobedecieron, lo que provocó que sobre ellos se abriera fuego, optando entonces por abandonar la camioneta y los explosivos y huir a pie al amparo de la oscuridad. A finales de dicho mes intentaron sin éxito el asalto del polvorín de la Escuela de Automovilismo del Ejército sita en el barrio de Villaverde.

En Febrero de 1947 la partida de “Paco el catalán” llevó a cabo varios atentados con explosivos de diversa consideración contra la embajada de Argentina, los locales de la Brigada de Investigación Criminal de la Policía de la calle Correo y el cuartel de la Guardia Civil de Usera. Los dos primeros tuvieron éxito, pero el encargado de cometer el tercero fue detenido justo antes de depositar el artefacto. Como consecuencia de su confesión en pocos días eran detenidas 52 personas, desmantelándose buena parte de la infraestructura terrorista de la capital pues entre los detenidos figuraron “Paco el catalán” y su lugarteniente, Luis Rodríguez; otros, como “Félix”, terminarían al poco siendo abatidos.

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Francisco Blancas Pino “Veneno”

Del resto de “agrupaciones” reorganizadas en su día por “Paco el catalán” cabe destacar en Ciudad Real la partida dirigida por Francisco Blancas Pino (a) “Veneno”, quien fuera segundo de “Chaquetalarga” del que se separó llevándose consigo siete terroristas. En Enero de 1947 colocaba siete artefactos explosivos  en la vía férrea Madrid-Badajoz que ocasionaron importantes desperfectos; en Febrero asesinaban al secretario del Ayuntamiento de Poblete; en Abril secuestraron a tres vecinos de Hornías de Piedrabuena a los que asesinaron a pesar de haber cobrado el rescate fijado; después seguirían varios secuestros más y el asesinato de otro vecino en Miguelturra.

En el primer semestre de 1948, “Veneno” y los suyos se dedicaron a robos de escasa consideración, trasladándose a la provincia de Cáceres, reapareciendo a comienzos de 1949 en la de Ciudad Real; tras un enfrentamiento con la Guardia Civil volvieron a trasladarse a Cáceres dedicándose a los robos. En 1950 actuaron a caballo entre Ciudad Real y Cáceres, dejando siempre tras de sí un reguero de robos, atracos y secuestros. Durante 1951 y parte de 1952 desaparecieron guareciéndose en las serranías de Cáceres. Nuevas apariciones esporádicas a mediados de ese año los situaron otra vez en Ciudad Real. Seguido cada día más de cerca por la Guardia Civil, en 1954 “Veneno” optaba por emprender la huida a Francia a donde llegaría en 1955, tras un año de caminar y esconderse, no regresando nunca más a España.

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Adolfo Lucas Reguilón “Severo”

Desmanteladas otras partidas más pequeñas, quedaba activa en la zona Centro la del recalcitrante y muy “particular” Lucas Regulión (a) “Severo”; siempre muy profuso en acciones propagandísticas, lo que a la postre sería su perdición.

En Febrero de 1946 sostenía un enfrentamiento armado con la Guardia Civil en el término municipal de Cenicientos (Madrid) y a mediados de Abril otro en San Martín de Valdeiglesias (Madrid) en el que cayó abatido uno de sus hombres. En la noche del 24 al 25 de ese mismo mes irrumpía en el hotel del Alto de los Leones donde intenta un secuestro que fracasa, conformándose con llevarse algo de comida y bastantes botellas de licor.

A mediados de Agosto atraca a un vecino de Miraflores de la Sierra al que roba 20.000 pesetas, asegurándole, eso sí, que tal cantidad se la llevaba en calidad de “…multa impuesta por la República…”; dos días más tarde “Severo” y dos más irrumpen en el ayuntamiento de la pequeña localidad de Alameda del Valle (Madrid) donde, además de quemar la bandera nacional y los retratos de Franco y José Antonio, colocaron en el balcón del ayuntamiento la bandera tricolor republicana, dejando constancia en el libro de actas de plenos del consistorio que tal pueblo era“…entregado a las fuerzas de la república….”.

En Febrero de 1947 “Severo” dirige una circular a los secretarios de los ayuntamientos de varias localidades de la sierra madrileña animándoles a colaborar en un próximo “…cambio de régimen…”, por el cual sería derribado el entonces en vigor para ser sustituido por una república, tras ello, acosado por las fuerzas del orden, disuelve la partida –en su vocabulario se trató de un “licenciamiento”— y desaparece. Las fuerzas del orden, no obstante, no cejaron en su empeño y lograrían entre lo que restaba de 1947 y 1948 abatir o detener a varios miembros de la partida, si bien su jefe, así como de su lugarteniente nada se supo.

El caso fue que “Severo” se había trasladado a la localidad de Espiñeira, en Lugo, bajo el nombre de Bernardo González Gil, junto con una mujer y su supuesto cuñado; en realidad ella era su amante y él su lugarteniente Teodoro del Real Yañez (a) “Formal”. En el pueblo, “Severo” se convirtió en asiduo y activo colaborador de la parroquia –incluso encabezaba cuestaciones para los pobres de la comarca–, ganándose la vida dando clases particulares, estando bien considerado por los vecinos. Pero en realidad, “Severo”, fiel a su obsesión por la propaganda, no pudo evitar emplear buena parte de su tiempo en elaborar pasquines que enviaba, desde localidades lucenses o asturianas cercanas a aquella en la que ahora residía como Ribadeo, a antiguos conocidos de Navaluenga, en Ávila; por supuesto sin firma ni remite. Puesto los hechos en conocimiento de la Guardia Civil por algunos de los destinatarios de dicha propaganda, la Benemérita quedó enseguida convencida de que era “Severo” quien así procedía, pues su estilo de iluminado era inconfundible, así como lo prolífico de las cartas que enviaba. Establecida la correspondiente labor de vigilancia fue imposible durante ocho años dar con el paradero de “Severo”, conformándose la Benemérita con saber que seguía vivo, que estaba en España –más en concreto en algún lugar de Galicia– y que no cejaba en su afición epistolar a sus conocidos.

En 1955, cuando su segundo, “Formal”, decidió casarse con una mujer de la localidad de Foz, los trámites administrativos de entonces obligaban a que tal hecho se diera a conocer en su pueblo natal, Santa Cruz de Retamar, provincia de Toledo, pues era obligatorio que en su parroquia se leyeran las correspondientes amonestaciones matrimoniales. Coincidió que el día que el sacerdote leyó las mismas al terminar la Misa, asistía a ella el jefe del puesto de la Guardia Civil de dicha localidad quien, con inusitada sorpresa, oyó el nombre de tan buscado terrorista. Puesta en alerta la Dirección de la Guardia Civil, se desplazó a Foz un equipo especial para detener a “Formal”, logrando además, a través de él, detener en Enero de 1956 a “Severo”. Sometido a consejo de guerra, “Severo” fue condenado a muerte; indultado por Franco, fue conmutada la pena capital por la de treinta años de prisión, de la cual fue también indultado en 1972, también por el Generalísimo, quedando entonces en libertad.

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Por último, y como uno de los más genuinos representantes de lo que fue el terrorismo en la zona Centro, vamos a reseñar la biografía de uno de sus más conspicuos integrantes:

Por último, y como uno de los más genuinos representantes de lo que fue el terrorismo en la zona Centro, vamos a reseñar la biografía de uno de sus más conspicuos integrantes:

Cristino García Granda

Cristino García Granda, nacido en 1914 en Asturias, era minero, distinguiéndose ya por su activísima participación en dicha provincia durante los cruentos hechos revolucionarios de Octubre de 1934, sobre todo por su participación en el asalto de varias casas-cuarteles de la Guardia Civil. El Alzamiento Nacional le sorprendió de marinero en Sevilla, donde junto con otros consiguió amotinar a la tripulación de su barco, hacerse con él y llegar a Gijón. Participó durante toda la guerra encuadrado en varias unidades, llegando al final de la misma a ostentar el grado de Teniente en el XIV Cuerpo de Ejército rojo. Huyó a Francia en Febrero de 1939 siendo ingresado en un campo de concentración francés. Liberado, pasó a formar parte de los grupos comunistas de resistencia contra los alemanes a partir de 1941 en el sur de Francia, participando, entre otras acciones, en la liberación de 1.200 prisioneros de la cárcel de Nimes en 1944, así como en la toma de Foix, todo lo cual le valió el reconocimiento de París que le otorgó el grado honorífico de Teniente Coronel al final de la guerra. En Octubre de 1944 participó en la invasión comunista del Valle de Arán. Tras el regreso de “La Pasionaria” y Carrillo a Toulouse, una vez fracasada dicha invasión, ambos seleccionaron a Cristino para que eliminara, en cuanto le fuera posible, a Gabriel León Trilla, quien fuera segundo de Monzón en la dirección de dicho fracaso.

Partida terrorista de la zona centro.

En Abril de 1945, Cristino, al frente de una docena de terroristas, pasaba a España –asesinando en la frontera a un guardia que intentó identificarlos– con la misión de llegar a Madrid y crear la estructura comunista necesaria para preparar la que debía ser “Agrupación Guerrillera de la Zona Centro”.

En Junio, la partida, que merodeaba por la Sierra de Guadarrama, se tropezó con un guarda quien, a pesar de las amenazas, terminó poniendo el hecho en conocimiento de la Guardia Civil, la cual montó el correspondiente servicio; para entonces Cristino denominaba a su grupo “Los Dinamiteros” y pretendía volar el Salto del Alberche y alguna línea ferroviaria. En un encuentro con una de las patrullas de la Benemérita que les seguía la pista, asesinaron a un Sargento y a un guardia. Localizados de nuevo, son cercados en un molino en las cercanías de Navas del Marqués. El enfrentamiento armado fue muy intenso, siendo abatidos tres de los terroristas, bien que el resto escapó al amparo de la noche, de la fortísima lluvia que se precipitó sobre la zona y al hecho de que la Guardia Civil no quiso asaltar el molino por haber cogido los terroristas al matrimonio que lo habitaba como rehenes. En las cercanías, ya de día, se encontró otro terrorista muerto y uno más herido de gravedad. Aunque los rehenes resultaron ilesos, dos guardias murieron y otros resultaron heridos. En los días siguientes se consiguió detener a otros cuatro terroristas de dicha partida que quedó, por todo ello, deshecha. Por su parte, Cristino, junto con sus dos más inmediatos colaboradores, lograba llegar a Madrid y ocultarse durante algún tiempo con el apoyo de militantes comunistas de la capital.

Aun en las difíciles circunstancias en que se encontraba después de todo lo anterior, Cristino no olvida su principal misión encomendada por Santiago Carrillo en persona y cita a León Trilla, que también permanecía oculto en Madrid, con la excusa de mantener una reunión, para la cual debía ser primero recogido en la calle Magallanes por dos enlaces. Trilla acudió puntual a la cita el 6 de Septiembre, se unió a los dos enlaces y echaron a caminar, hasta que el cabo de unos instantes aparecieron dos supuestos policías –en realidad dos terroristas que se hacían pasar por ellos–, momento en que los enlaces comenzaron a alejarse de Trilla quien, dándose cuenta de que todo era una trampa, intentó defenderse pero cayó asesinado por ellos de una puñalada en el corazón en plena vía pública.

Diversas pistolas intervenidas a terroristas.

Durante Octubre de 1945, Cristino y los suyos llevaron a cabo varios atracos, entre ellos uno a la sucursal de Banesto del Paseo de las Delicias del que obtuvieron un botín de 143.000 pesetas. El día 15 de dicho mes, Cristino en persona asesinaba en la calle Cea Bermúdez a Enrique Cantos (a) “César” y “Alberto Pérez Ayala”, compañero de Trilla que, por ello, también habido sido condenado a muerte por Carrillo.

Sin embargo, tres días después, el 18 de Octubre de 1945, Cristino, a quien debido a la intensidad de sus fechorías se seguía de cerca, era por fin detenido por la Policía. El 9 de Febrero de 1946, tras el correspondiente consejo de guerra, Cristino era condenado a muerte, junto a otros nueve terroristas, lo que dio lugar a una intensísima campaña internacional en favor de su liberación organizada por el comunismo internacional con el apoyo por entonces de las democracias occidentales aliadas de él contra el Régimen, pues aún quedaba algún tiempo para que estallara la “guerra fría”. El día 21 Cristino fue ejecutado.

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Por su singularidad, reseñamos que el 13 de Abril de 1947 la policía de la capital de España conseguía, tras arduas y delicadas investigaciones, desarticular una célula comunista que operaba desde el Liceo Francés de Madrid, compuesta por varios de los profesores del mismo, interviniéndoseles, además de propaganda y diversos artilugios para la confección de documentos falsos, varios cartuchos de dinamita.

Continuará

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One thought on “Lucha contra el terrorismo comunista durante los años 40 y 50 (V)”

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